Eramos el "¿Para cuándo la boda?" de mis amigos y familiares. Aún siendo tan jóvenes planeábamos un futuro juntos, tantos planes, tantas posibilidades, tantos deseos, tantas metas, tanto amor.
Ahora no puedo hacer nada más que llenarme de melancolía oyendo la extensa playlist de lo que serían nuestros momentos más cursis, no necesariamente los más felices pero quizá los más valiosos.
Pienso en todo lo que pasamos, en todo lo que queríamos que fuera y en todo lo que nunca fue.
Recuerdo esa emoción incontenible que sentía, esa sensación de bienestar absoluto al solo ver esos ojos color miel.
Me pierdo en tu recuerdo una vez más.
No mentiré, te extraño. Extraño el bien mutuo que nos hacíamos.
Extraño ser la causa de tu sonrisa en vez de la de tus lagrimas.
Siempre serás una gran parte de mi, al igual que esas canciones cursis de Judas Priest que tanto me encantan gracias a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario